excursiones por meliquina

FORMAS CAPRICHOSAS

CASA DE PIEDRA Y LAS ROCAS SOBRE EL RIO CALEUFU
Nos dirigimos hacia el conocido lugar Casa de Piedra y observamos las formaciones caprichosas de las rocas por la erosión del viento y lluvia.

LA CUEVA DE LOS PRIMITIVOS HABITANTES
Saliendo de la Villa Lago Meliquina hacia Paso Córdoba por la ruta 63, nos sorprendió el camino y sus montañas que presentan formaciones imponentes. Así nos vimos exigidos a parar, tomar fotos y filmar. A unos 17 kilómetros de la Villa, observamos a la derecha la señalización de una cueva que decidimos conocer, la llamada ¨Casa de Piedra¨.
Su entrada en la inmensa roca, nos exigió agacharnos dada su escasa altura; y aún su amplia anchura, no alcanza a dar luz a toda su dimensión. Así nos vimos necesitados a prender nuestras linternas para observarla y recorrerla. El diámetro de la cueva oscila entre 4 y 6 metros, su piso es de arena gruesa, sus paredes y techo de roca ennegrecida seguramente por el fuego y el humo. La leyenda cuenta que allí los primitivos habitantes realizaban ceremonias rituales y que hubo entonces pinturas rupestres originales. Hoy, tal como aclara el cartel de entrada, los dibujos no son originales; las auténticas han sido dañadas.
No todos los visitantes se animan a entrar a la cueva. Allí dentro nosotros percibimos una sensación muy especial, seria la oquedad, la oscuridad, el silencio, el respeto por aquellos primeros habitantes o… tal vez todo ello junto.

IMAGINANDO FORMAS
Frente a la cueva; y en realidad nos habíamos detenido por ellas, las formaciones rocosas son imponentes y caprichosas. Mientras las observábamos, cada uno dejo volar su imaginación: es un palacio, una gran catedral, una pequeña aldea, etc.
Decidimos comenzar a caminar por pequeños senderos de piedra roca y arena que nos llevaron abajo hasta la orilla del rió Caleufú. Desde allí pudimos bordear un gran peñón rodeado de vegetación agreste y flores de enredadera, también nos encontramos con grandes rocas que erosionadas por el río formaron un gran olla, lugar que aprovecha la gente para bañarse.
A pocos pasos de ahí, dos pescadores se disputaban la captura de alguna trucha, pasamos un largo rato observando su estilo. Luego con el atardecer, refresamos a la Villa.

Texto Sebastián Severa
Fotografías César A. Severa

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