excursiones por meliquina

LA BELLEZA DEL LAGO FILO HUA-HUM

EL ENCANTO DEL CAMINO HACIA LAGO FILO HUA-HUM
Con la recomendación de mucha gente del pueblo, disfrutamos de un paseo al lago Filo Hua-Hum a pocos kilómetros de la Villa y en un camino con muchas bellezas por descubrir.

LUGAR RECOMENDADO
Por recomendación de los habitantes de la Villa Lago Meliquina, decidimos hacer una excursión de todo el día al lago Filo Hua-Hum. Tomamos la ruta 63 hacia Paso Córdoba, a pocos kilómetros, nos detuvimos a conocer el predio de la capilla San Jorge, bellísima por su arquitectura e implantada en un hermoso paraje. Supimos luego que había sido mandada a construir por un príncipe alemán, dueño de la estancia del mismo nombre.

LA COMPAÑIA DEL LAGO MELIQUINA
Seguimos camino acompañados siempre por el curso descendente del río Meliquina, y las sucesivas plantaciones de pinos pertenecientes a las distintas estancias: Santa Lucia, San Jorge y Lemu-Cuyen. Nos sorprendíamos por la belleza que la naturaleza que le dió a esta zona: sus cambiantes montañas y cerros, las plantaciones de pinos que alfombran sus cuestas y la vegetación nativa que en época estival tiñen de distintas gamas de verde el valle.
Como el camino es de ripio, con curvas y contra curvas, debíamos ir despacio y así disfrutábamos a pleno el paisaje. Al cruzar el puente del río Meliquina, nos sentimos atraídos por la belleza del mismo, viajaba encajonado en altas rocas cubiertas de vegetación. Sus cristalinas aguas mostraban distintos tonos de verde hasta el azul intenso. Nos hubiéramos quedado aquí prendados del encanto del lugar, tal como lo había hecho una familia.

EL CASTILLO AL BORDE DEL LAGO
A poco de andar por el mismo camino cruzamos un nuevo puente, esta vez sobre el río Filo Hua-Hum, también muy importante por su caudal y la belleza del entorno. La unión de estos ríos forma el río Caleufú.
A menos de 1 kilómetro, surge el desvío de la ruta provincial 64 indicando que 5 kilómetros se encuentra el camping Filo Hua-Hum. El camino entre plantaciones de pino es un deleite para la vista, continuando el viaje el río comienza a acompañarnos y en una curva vemos a dos pescadores, sumergidos hasta la cintura, realizando movimientos de su caña con gran destreza. Y a poco de andar aparece el lago, tranquilo y majestuoso en una vista espectacular.
Buscamos un punto donde detener el coche, para poder deleitarnos con este maravilloso ¨cuadro¨: la inmensidad del lago, una gran playa solitaria, y una imponente mansión, que rematan en el nacimiento del río. Dicha mansión es una replica, mandaba a construir por los dueños de la estancia Lemu-Cuyen, de los planos de una fortaleza románica del siglo XV que les pertenecía en Europa.

EL CAMPING A ORILLAS DEL LAGO
Finalmente arribamos al camping Filo Hua-Hum, lugar muy bien organizado y atendido por sus propios dueños, los cuales nos recibieron con una cálida sonrisa y nos dieron unas recomendaciones para disfrutar del lugar cuidando el entorno.
Nos otorgaron una parcela a orillas del lago, con mesa y bancos de troncos; bajo la sombra almorzamos. Algunos decidieron dormir siesta, otros más inquietos decidieron caminar a orillas del lago conociendo la zona. Pero un momento más tarde, todos disfrutamos de un baño refrescante y reparador.
Antes de que atardeciera, emprendimos el regreso a la Villa, con la secreta ilusión de poder volver a gozar de este recomendable lugar.

Texto Tina Sordo
Fotografias César A. Severa

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