paseos por meliquina

RECONOCIENDO EL RIO MELIQUINA

A ORILLAS DEL RIO MELIQUINA
Un picnic, un refrescante baño y unos mates al atardecer observando el suave y continuo fluir de sus aguas.

ALMUERZO A ORILLAS DEL RIO
Cruzando el puente, mi amigo y yo descubrimos que del lago Meliquina nace el río del mismo nombre. Descendimos por un sendero en búsqueda de un lugar al reparo del sol de mediodía. En una pequeña playa improvisamos un almuerzo; el menú picada patagónica, pan casero del pueblo y unas cervezas frías para calmar nuestra sed.
Desde la sombra disfrutábamos la vista del nacimiento del río con sus aguas saltarinas color esmeralda que jugueteaban sobre su lecho de piedra.

BAÑO REFRESCANTE
El día soleado y el calor agobiante, nos alentó a animarnos a darnos un chapuzón en el río que presentaba distintas profundidades. Nos divertíamos compitiendo sobre nuestras fuerzas y resistencias entre los rápidos. Así nos fuimos acostumbrando a la temperatura del agua y ya refrescados, nos acostamos sobre unas grandes piedras.

RECORRIENDO EL RIO
Luego de una pequeña siesta, nos propusimos recorrer el río. Cruzamos el puente nuevamente y decidimos caminar por el sendero a la vera del río. Así observamos las distintas profundidades que mostraba y los distintos tonos. Sus costas empedradas eran bordeadas de vegetación autóctona. Nos deleitamos escuchando el sonido del agua al pasar sobre las rocas formando pequeños rápidos. Luego de andar unos 600 metros detuvo nuestra marcha la desembocadura vertiginosa de un pequeño arroyo en el rió. Decidimos entonces tomar unos mates, y disfrutar de ese lugar esperando la puesta del sol. Nos sorprendió observar las pequeñas truchas que saltaban contracorriente sobre las aguas del río, en búsqueda de los insectos que sobrevolaban la superficie.

PUESTA DEL SOL
Así este largo día de luces y sombras, parecía no tener fin. Charlamos sobre nuestras vidas, nuestros proyectos y sobre el encanto de este lugar. Nos costó creer que el reloj marcaba las nueve de la noche. Volvimos al pueblo tratando de acortar camino por un pequeño sendero pasando entre casas cercanas al río.

Texto Federico Goglia
Fotografias César A. Severa

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